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Prótesis de hombro

La cirugía protésica del hombro es menos frecuente que la de rodilla o cadera, pero resulta una buena opción, no sólo en casos de fracturas de húmero, si no también en otras patologías, para aliviar el dolor y mejorar la función de la articulación. En EEUU se colocan aproximadamente 53.000 prótesis de hombro al año (Agency for Healthcare Research and Quality).

El hombro está formado por 3 huesos: el hueso de la parte superior del brazo (húmero), la parte con la que se articula con el tórax (la escápula) y la parte superior (la clavícula). Tiene forma de bola y cuenco, llamado glenoide. Es la articulación con mayor rango de movilidad, y por ello la más sensible a la luxación. Las superficies están cubiertas de cartílago articular que protege de la fricción, así como una membrana sinovial que lo envuelve todo, fabricando una pequeña cantidad de líquido articular que lubrica la articulación. La musculatura y los tendones que lo rodean le dan estabilidad.

Hay varias causas que provocan dolor y limitación de movilidad del hombro. Su médico le realizará los estudios de imagen pertinentes para hacer un diagnóstico de certeza y decidir el mejor tratamiento.

Osteoartrosis: el cartílago que recubre las superficies articulares sufre daño y desaparece, con lo que el hueso subyacente queda desprotegido, produciendo fricción entre ambas superficies. Acostumbra a suceder en mayores de 50 años, pero en algunos casos puede aparecer en gente más joven.

Artropatias inflamatorias como la artritis reumatoide: es una enfermedad en la cual la membrana sinovial inflamada de forma crónica provoca daño del cartílago.

Lesión del manguito: al manguito de los rotadores se le conoce el conjunto de músculos con sus tendones asociados que facilitan el movimiento de la articulación. En casos de lesión masiva del manguito la articulación queda desprotegida y puede avanzar la lesión del cartílago.

Fracturas severas y artrosis postfractura: en algunos casos de fracturas de húmero importantes es imposible restituir la normal anatomía articular, por lo que puede ser recomendable proceder con la sustitución protésica. En otros casos, la fractura previa implica una lesión en las superfícies articulares que provoque dolor y limitación de la movilidad.

La sustitución articular le será recomendada en casos de dolor incapacitante y limitación de las actividades de la vida diaria, cuando otros tratamientos no hayan sido efectivos.

Inicialmente, se llevará a cabo una exhaustiva historia y exploración clínica. Las radiografías y la RM ayudará al cirujano a decidir el tratamiento más adecuado.

Es un procedimiento complejo, y existen diferentes opciones de sustitución protésica; la opción más habitual es la de sustituir las superficies articulares del húmero y la glenoide por implantes metálicos que reproducen la forma y función articular. Estos implantes podrán ser fijados con cemento o mediante presión, según la calidad ósea.

En otros casos la superficie articular de la glenoide no será sustituida, ya sea porque el cartílago está en buen estado o los tendones del manguito de los rotadores están dañados de forma irreparable. En este caso, se utilizará una prótesis llamada de cúpula invertida, con una forma específica para mejorar la función del implante.

La decisión de qué implante será el más apropiado puede ser tomada preoperatoria, pero se ha de advertir al paciente de que en algunos casos la decisión debe ser modificada intraoperatoria según los hallazgos.

La cirugía de sustitución protésica es un procedimiento complejo que no está exento de complicaciones, aunque son infrecuentes. Preoperatoriamente se tomarán las medidas adecuadas para minimizarlas. La infección, la lesión neurovascular y el aflojamiento de los implantes serán las más habituales.

Preparación pre y post operatoria

Una vez decidida la idoneidad de la cirugía de reemplazo de prótesis se indicarán las pruebas preoperatorias para confirmar el adecuado estado de salud, junto con la visita preanestésica. Habitualmente se practica una anestesia general, pero será el doctor anestesiólogo el que le comentará las opciones para decidir la más adecuada. Deberá informar de la patología que sufre y de la medicación habitual, para confirmar si alguna de ellas debe ser suspendida provisionalmente o modificada.

Deberá tener en cuenta que las primeras semanas postoperatorias se encontrará inmovilizado y limitado, por lo que deberá preparar su domicilio y a sus allegados para ello. Así mismo, deberá preparar prendas de ropa que pueda utilizar con el inmovilizador de brazo.

El procedimiento quirúrgico durará aproximadamente 1,5 horas. Tras una recuperación postoperatoria en reanimación, podrá acomodarse en su habitación. La estancia hospitalaria habitual es de aproximadamente 5-7 días. Se comprobará el estado de salud general y se confirmará la adecuada evolución inicial del implante.

En los controles postoperatorios subsiguientes se establecerá la pauta de rehabilitación requerida según el caso específico. Deberá mantener el inmovilizador de hombro o cabestrillo el tiempo que su cirujano le especifique. Adaptando el vestir y la higiene personal. Siga las indicaciones para la cura de la herida quirúrgica.

Deberá tener muy presente que el éxito de la cirugía dependerá en gran medida del seguimiento del protocolo postoperatorio. Deberá seguir las instrucciones que se le vayan dando en el seguimiento en consultas. Las complicaciones postoperatorias, aún infrecuentes, deben ser tenidas en cuenta. Le informarán de los signos y síntomas de alarma ante la presencia de los cuales deberá consultar.